La camiseta que no era tu talla

Julio 2026

El viernes paramos. Todos juntos en una misma sala. No pasa todos los días, y cuando pasa, es porque hay algo importante que contar.

Y lo que teníamos que contar empezaba por una palabra: gracias. Hace menos de dos años, una riada estuvo a punto de parar esta empresa. Muchos pensaban que tardaríamos años en levantarnos. Tardamos meses. Y eso no lo hizo una máquina: lo hicisteis vosotros.

También fuimos a contar la verdad. El mercado está cambiando y nosotros estamos adaptando nuestra planificación para responder con agilidad a las necesidades reales de nuestros clientes. No es un paso atrás, sino una decisión responsable. No vamos a fabricar expectativas; vamos a fabricar pedidos. Porque todo es calidad.

Pero si el viernes se recuerda por algo, será por una camiseta.

Cada persona encontró una camiseta en su silla. Y casi ninguna era de su talla. No fue un error: fue el mensaje. Porque una camiseta buena, bonita y bien cosida, si no es tu talla, no sirve. Y con nuestras máquinas pasa exactamente igual: una máquina extraordinaria no sirve si no es la que ese cliente necesita.

La calidad no consiste en hacer una buena máquina. Consiste en hacer la máquina correcta, para el cliente correcto, en el momento correcto. Por eso, al terminar, cambiamos todas las camisetas hasta que cada uno encontró la suya. Eso es lo que hacemos cada día con nuestros clientes: escuchar, adaptar, mejorar.

Os pedí cinco palabras: orden, calidad, responsabilidad, comunicación y orgullo. Y me comprometí a tres: claridad, respeto e información. Esta carta es parte de ese compromiso.

Antes competíamos por fabricar más. Ahora competimos por fabricar mejor. Y cuando alguien, en cualquiera de los más de cien países donde estamos, compre una ITV, quiero que piense: « es la que me da tranquilidad».

Porque no hacemos máquinas de hielo. Construimos confianza.

Gracias por lo que hicisteis, por lo que hacéis y por lo que vamos a hacer juntos.

Cristina

agosto 11, 2026