La cantidad de vinos que ofrece el mercado actual es enorme: fuertes, intensos, más suaves, blancos, tintos… Aun así, hay una modalidad de vino que no es tan conocida, no es tan demandada, pero sí tiene su público; hablamos del vino de hielo.

Puede sonar algo extraño escuchar esta combinación. ¿Mezclar el vino con hielo? Así, el vino se agua, ¿no? Así es, pero no estamos hablando de mezclar vino con hielo, si no producirlo con hielo.

El vino helado no se debe relacionar con una especie de postre, si no como una modalidad de vino más. Este tipo de vino fue originario de Alemania, descubierto casi por casualidad en el siglo XVIII, el cual contiene un elevado contenido de azúcar.

 

Historia del vino de hielo

En Alemania, cerca de finales del siglo mencionado anteriormente, la época del frío se adelantó, lo cual significó que los agricultores no pudieron dejar madurar la uva. Esta se congeló, y los agricultores, antes de tirar toda la cosecha y dejar que el frío les ganara, decidieron recogerla congelada, sin conseguir el estado de madurez que debía. Una vez realizada dicha acción, los trabajadores quedaron muy sorprendidos con el resultado obtenido después de prensar parte de las uvas, descubriendo un sabor totalmente novedoso: dulce, sabroso y aromático.

Una vez dicha elaboración se dio a conocer al mundo entero, otros decidieron intentar fabricarlo. El primero en realizar este tipo de vino fue el reino francés, el cual lo consideraba único, y decidieron crear pocas cantidades y reservarlo para ocasiones especiales. Más adelante, otros países del norte de Europa, como Austria, Croacia y Suiza, decidieron copiar el proceso y producir vino con hielo en grandes cantidades.

 

El riesgo de perder la cosecha es importante

Producir el vino de hielo es una opción algo arriesgada, ya que se depende única y exclusivamente de las condiciones climatológicas. En los últimos meses del año, suelen aumentar las precipitaciones y la humedad en el temporal, por lo que el riesgo de que a la cosecha sufra algún tipo de hongo, es elevada.

Habitualmente, la época de la vendimia suele realizarse a finales de septiembre o principios de octubre, pero si lo que se desea es obtener el sabor del vino de hielo, es probable que los agricultores retrasen su cosecha un par de meses para poder conseguir que esta se hiele y así conseguir ese ansiado sabor que muchos buscan y pocos consiguen.

 

Condiciones para que el vino pueda considerarse vino de hielo

No cualquier vino cuyas uvas se recojan más tarde de la vendimia habitual pueden considerarse vino de hielo. Para ello, se deben reunir unas condiciones específicas:

  • La uva, esta debe de estar congelada en la cepa.
  • En el momento de prensarse la uva, o de realizar la vendimia, estos procesos deben realizarse con temperaturas frías, las cuales no pueden superar los 8 grados centígrados.
  • El congelado artificial de la uva está prohibido.
  • En el momento del prensado, una parte del agua del mosto debe solidificarse, consiguiendo así un mosto con una gran cantidad de azúcares y demás compuestos.

A nivel nacional, conseguir este vino no es tarea fácil, ya que es necesario unas condiciones climatológicas específicas. Debido a ello, en España tan solo es posible producirlo en regiones específicas, como Castilla y León, Cataluña, Aragón y La Rioja.

A nivel internacional, Alemania y Canadá encabezan la producción del vino helado. Canadá, gracias a sus temperaturas extremas y sus condiciones climatológicas actuales, y Alemania, debido también a su clima y a su historia. Recordamos que fueron los alemanes quienes descubrieron este tipo de vino.

¿Conocías el vino helado? ¿Y su historia? A partir de ahora, no te sorprenderás cuando hablen de él.

Vino de hielo, la nueva moda gastronómica
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