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Si bien es cierto que no deseamos que nadie en el mundo tenga que pasar por una situación de supervivencia en el hielo, nunca viene mal aprender técnicas que puedan salvarte la vida cualquier situación de peligro extremo. Y probablemente, quedarse atrapado, perdido, o desorientado en una montaña helada o un lugar similar, es una de ellas.

Por eso, como expertos en hielo que somos, nos hemos propuesto dar algunos consejos de las cosas que sí y las cosas que no se deben hacer para que la situación de supervivencia sea lo menos dramática posible y tenga un final feliz. Queremos que estas recomendaciones sirvan para transformar un problema en una anécdota.

Para empezar, habrá que cumplir con unas reglas básicas fundamentales que desarrollaremos más adelante pero que se resumen en:

  • No dejar que la ropa que llevamos se moje.
  • Tratar de construir un refugio aislado del frío.
  • Mantenerse en movimiento para producir calor corporal.
  • No dejar de beber para estar bien hidratado.
  • Intentar hacer una hoguera.

En casos de emergencia, también será clave saber los pasos a dar. Principalmente consistirán en alejarse del peligro, curar las heridas antes de que se puedan infectar, evitar estados de pánico, buscar refugios en los que al menos puedas protegerte del viento y planificarse.

Pero fuera de esas reglas y normas, hay una decisión que es fundamental: decidir si moverse o no moverse. Hay razones para no hacerlo como la posibilidad de que vengan a rescatarte, las malas condiciones meteorológicas, la falta de visibilidad o si se hace de noche. Si decides no moverte, lo mejor será poner una señal de auxilio y buscar provisiones y todos los elementos necesarios.

También hay ocasiones en las que la mejor decisión es moverse. En ese caso, sería bueno dejar marcas de hacia dónde te estás moviendo y calcular bien el tiempo antes de que se haca de noche para poder preparar una hoguera. Un refugio puede tardar hasta 4 horas en construirse.
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Hacer un refugio

¿Y cómo construirlo? No es tan difícil como parece. Deberás tener en cuenta que deben ser pequeños, la puerta debe estar donde no entre el viento y no dormir en contacto con el suelo. Un refugio tipo iglú se puede construir con un montículo de nieve sobre una ligera pendiente. Se debe excavar en profundidad y en altura, haciendo el suelo plano, evitando cualquier inclinación. Es importante que el hueco no sea tan profundo, para poder salir fácilmente en caso de inconvenientes. Este tipo de refugios se calientan gracias al calor que emana el cuerpo. También es conveniente dejar siempre una fisura para el intercambio del aire.

Otra de las claves es mantener el calor corporal. Principalmente se logra con movimiento pero sobre todo hay que mantener abrigados los puntos por donde el cuerpo pierde más calor. Estos son: la cabeza, el cuello, las muñecas, las manos, los tobillos y los pies. Eso sí, no hay que pasarse de calor, pues se debe evitar el calor a toda costa para no favorecer la deshidratación.

Si llegara ese punto, la mejor forma de hidratarse no es comer nieve, pues puede producir gastroenteritis. La opción más saludable es derretir hielo. Para ello puedes usar el calor corporal, acercarlo al fuego que hayas podido hacer o exponerlo al sol. También funciona masticarlo directamente.

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Avalanchas y asuntos médicos

Si eres víctima de una avalancha, debes realizar movimientos de natación para mantenerte en la superficie. Si lo logras, debes crear una cámara de aire alrededor de tu cabeza poniendo las manos delante de la cara. Esto te dará unos minutos de aire extra. Intenta levantar un brazo para ver si estás cerca de la superficie, si lo logras, déjela afuera para que los rescatistas puedan verlo.

También te pueden venir bien algunos consejos médicos contra el congelamiento:

  • Controlar regularmente el estado de las extremidades.
  • Bebe y come bien.
  • No utilizar guantes ni medias que puedan bloquear la circulación en manos o pies.
  • Si la epidermis ya se encuentra fría e insensible, deberás aplicarle movimientos circulares que estimulan la circulación en la zona.
  • Introducir el miembro afectado bajo el abrigo, en contacto con el cuerpo para darle calor.
  • Si se trata de un pie, hacerlo bajo el abrigo de un tercero.

Por último, otra de las afecciones graves puede ser una hipotermia, que es el descenso de la temperatura del tronco por debajo de los 35.5º. Para curar estos síntomas lo mejor es:

  • No masajear la zona.
  • Beber y comer en abundancia.
  • Salir del ambiente desfavorable y buscar refugio para el recalentamiento del cuerpo.
  • El recalentamiento debe ser gradual, no brusco.
  • Utilizar el calor corporal si se está con otra persona, por ejemplo abrazándola.
Consejos para sobrevivir en el hielo
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