El acné es uno de los problemas dermatológicos más comunes y molestos entre la población. Dolor, malestar y perjuicio en el aspecto físico son sus principales efectos. Estos casos son aún más habituales entre  adultos también combaten las espinillas y pústulas que afectan a la piel. En ese sentido, el hielo también puede ser aquí un aliado. Y es que uno de los tratamientos posibles es frotar .

En este caso, el hielo se utiliza para la inflamación, de manera similar a como ya os contamos en el caso de una lesión, con el acné, frotar hielo sobre la piel puede ayudar a calmar el malestar, bajar la hinchazón y reducir el nivel de acné. La incidencia del hielo dependerá siempre del grado de acné que posea cada persona.

Respecto a la manera de proceder y el timing, se recomienda que se frote el hielo sobre el acné de 5 a 10 minutos cada día para ayudar a combatir la inflamación y las molestias o dolores. Si aún no surge efecto, se puede aplicar hielo con más frecuencia si es necesario, pero teniendo en cuenta que el uso excesivo puede secar la piel y hacer que empeore.

De hecho, siempre es importante saber que no hay cura inmediata para el acné y que el uso del hielo solo busca calmar dolor y reducir su presencia debido a que cierra los poros y dificulta la aparición de acné. Todo ello hay que combinarlo con el tratamiento que el médico de cabecera ordene para cada caso.

¿Por qué frotar hielo en la piel en caso de acné puede ayudarte?
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