La Fórmula 1 es un espectáculo con millones de seguidores alrededor de todo el planeta pero, ¿qué pasaría si a la velocidad de los coches se le añadiera algo de picante poniendo un asfalto resbaladizo como el que aporta el hielo? Es lo que sucede en el Trofeo Andros, un campeonato de automovilismo de Francia que se disputa cada invierno boreal desde el año 1990.

Surgió tras negociaciones entre el piloto de rallycross Max Mamers y la empresa alimenticia Andros. Atrae tanto a pilotos de rally, rallycross y carreras de montaña como a pilotos de rally raid y automovilismo de velocidad (Romain Grosjean, Alain Prost, Olivier Panis, Tiago Monteiro…).

La competición se disputa en circuitos recubiertos de hielo situados en Francia, aunque también ha visitado Sherbrooke, Canadá o Andorra. La mayoría se ubican dentro o cerca de estaciones de esquí de los Alpes y los Pirineos; tal es el caso de L’Alpe d’Huez, una de las más espectaculares. Desde 1999, una vez finalizado el campeonato se suele correr una carrera de exhibición en otros puntos de Francia como el Stade de France.

En la división principal, llamada Élite, se utilizan automóviles equipados con motores de hasta 3.0 litros de cilindrada, tracción a las cuatro ruedas y a veces dirección en las cuatro ruedas. Se hace una serie de tandas de clasificación, después varias mangas, semifinales y final. Todas ellas otorgan puntos. Además, el campeonato también tiene penalizaciones a los pilotos que alcanzan el podio.Tal es el éxito de estas carreras sobre hielo, que como complemento a la categoría principal, existen campeonatos paralelos de motociclismo  y buggys.